viernes, 13 de abril de 2012

Only the weak are not lonely

En la habitación, los dos. El se acercó a ella, en silencio, un leve movimiento de la mano y un brusco giro de la cabeza.

-No puedo.
-Mírame a los ojos -murmuró

El viento y el sonido de la calle volvieron a ser los únicos en romper la noche. Un pequeño instante, horas para ambos.

-No sé hacerlo... tengo miedo a no saber compartir.

Sin mirarse, sin contacto, sin deseo...

-Solos.-comenzó- Al fin y al cabo es como vinimos y nos iremos. Sentimientos que reprimimos, caras inertes, lágrimas retenidas ¿Dónde te llevarán? No consideres por un momento que no llorarás y caerás. Sé que olvidarás como viniste y pensarás que nunca te iras. Pero dime ¿Qué te retiene a pensar que mostrarte tal y como eres es una debilidad?

Las manos de ella rodearon su cuello, se acercó y con una fina voz: Sé que en algún momento vendrás a por mi, pero ya será tarde.