Cuando la naturaleza se ensaña con la vida humana, cuando los desastres naturales ocurren, cuando estos desastres se ven agrandados por la innata ineptitud humana, en esos momentos acuden a la más irracional pero necesaria de sus necesidades: la fe. Creer que tienen un destino marcado, que sus pasos ya han sido prefijados por una figura omnipotente y omnisciente a la que deben pleitesía y adulación y que por tanto deben honrar con rezos y rituales. ¿Acaso la forma de rezar difiere en gran medida entre la infinidad de dioses que la imaginación humana ha creado o mitificado?
El ser humano es dueño de sus actos y consecuencias, y el día que cada uno de los humanos reconozca serlo la humanidad llegará a.... Lo siento, aun mantengo mi necesidad irracional.

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