domingo, 28 de octubre de 2012

Anwyere

Los aviones rompían su concentración, podía oír como sus motores aceleraban para alcanzar la velocidad de despegue y los ventanales del aeropuerto vibraban por el viento. Un suspiro, una mirada atrás y un giro intentando evitar la realidad, su vuelo hacia la huida salía en dos horas. 

Con paso lento recogió sus maletas, una vida en 3 metros cúbicos, empaquetada hasta desafiar las leyes de la física y comprimida casi hasta la asfixia. No era él único en esa situación, había más semblantes que reflejaban tener un destino similar.

-A la puerta cinco señor, gracias.

Unas palabras monótonas, sin entonación alguna y casi robóticas, dignas del mejor de los adoctrinamientos. No era el lugar, debía avanzar y caminar.

Otra mirada atrás, esta sería la última, era su promesa. A sus espaldas la puerta de embarque, la salida y sus familiares. A su derecha el cartel que años atrás tanta gracia le hizo; Bilbao al más puro estilo Hollywood. Al frente la entrada del avión, y en su mano los pasajes, Bilbao - Madrid y Madrid - Buenos Aires. Era nuestro turno de revivir el camino que tantos hicieron en sentido contrario pero con las mismas promesas y esperanzas.


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