martes, 25 de diciembre de 2012

Llanto de Gea


Si Ella pudiese escribir, si tuviese las manos con las que tomar papel y reflejar su dolor, sus palabras estarían llenas de la amargura de alguien que, en su última etapa de la vida, es consciente de que llega su final. Una vida larga y llena de maravillas que se verá condenada a la necesidad y escasez por la vejación y maltrato recibido. Aun así, si Ella pudiese escribir, no señalaría con el dedo culpables, ni siquiera trataría de buscarlos, tan solo escribiría para dar un último grito de supervivencia:

“Guardadme, abridme un hueco en vuestras conciencias y observadme. Solo soy el escenario de vuestra obra, aquel que perdurará con el éxito de vuestra representación y aquel que se derrumbará con el último acto de esta continua tragedia. Bosques, desiertos y ríos;  nada permanecerá aquí. Actores y escenario, todos somos parte de este teatro.”

domingo, 28 de octubre de 2012

Anwyere

Los aviones rompían su concentración, podía oír como sus motores aceleraban para alcanzar la velocidad de despegue y los ventanales del aeropuerto vibraban por el viento. Un suspiro, una mirada atrás y un giro intentando evitar la realidad, su vuelo hacia la huida salía en dos horas. 

Con paso lento recogió sus maletas, una vida en 3 metros cúbicos, empaquetada hasta desafiar las leyes de la física y comprimida casi hasta la asfixia. No era él único en esa situación, había más semblantes que reflejaban tener un destino similar.

-A la puerta cinco señor, gracias.

Unas palabras monótonas, sin entonación alguna y casi robóticas, dignas del mejor de los adoctrinamientos. No era el lugar, debía avanzar y caminar.

Otra mirada atrás, esta sería la última, era su promesa. A sus espaldas la puerta de embarque, la salida y sus familiares. A su derecha el cartel que años atrás tanta gracia le hizo; Bilbao al más puro estilo Hollywood. Al frente la entrada del avión, y en su mano los pasajes, Bilbao - Madrid y Madrid - Buenos Aires. Era nuestro turno de revivir el camino que tantos hicieron en sentido contrario pero con las mismas promesas y esperanzas.


domingo, 14 de octubre de 2012

El vicio del desesperado

Con un cigarro en la boca, un cenicero a su derecha, y un hilo de humo ascendiendo hasta el techo pasaba las horas frente al ordenador. Primero la música, después los contactos y finalmente las redes sociales. Una vida condenada al sedentarismo y la monotonía; a la soledad y a la desaparición.

Pensamientos de obligaciones y familia volaban en su mente encendiendo, o al menos intentándolo, su conciencia humana, su deseos y aspiraciones. En vano. Las horas seguían una tras otra, los días pasaban y no parecía percibirse el paso del tiempo, del malgasto del tiempo.

Con mirada cansada, con paso renqueante, buscaba su nuevo camino para verse envuelto en su vicio. El cigarro era lo que menos daño le hacía, la soledad, el tiempo y la rutina se habían convertido en un cáncer.

sábado, 23 de junio de 2012

Olvido

Dejar que los días pasen, perder la noción del tiempo, ignorar donde vives o de donde vienes, desconocer todas aquellas caras que en un momento fueron tus amigos. ¿Llegarás a no reconocer a quien trajiste al mundo?

Años de dolor, rodeados de olvido forzado, no de olvido obligado. A veces resulta más fácil el primero que el segundo, al menos para aquellos que lo presencian.

Olvida. Olvida quien eres. Olvida tu vida, tus errores e incluso olvida a quienes están a tu alrededor. La felicidad llegará, llegará cuando tu mente pierda los vestigios que aun la unen a su memoria y tu vida sea sola para ti, para tus falsos recuerdos, para tus pequeños momentos de lucidez en los que pensarás sobre tu vida y, gracias a tu memoria, pensarás que fue alegre.

miércoles, 6 de junio de 2012

Las intenciones

Desvariar mientras las letras intentan realizar una coreografía que desconoces. Pararte a pensar por un momento mientras miras por la ventana, tu ventana es la última de la comunidad en apagarse. ¿Qué ritmo de vida estás dispuesto a llevar? Oportunidades, juventud, tiempo deseado... todos pasan mientras tú estás aquí, leyendo, escribiendo o simplemente imaginando. Actúa. Solo actúa. Actúa y arrepiéntete, pero actúa.

El precio de tu elección se antoja alto, un mundo aburrido rodeándote. Huye. Utiliza todo aquello que tengas a tu alcance, solo huye. No será cobardía, será valentía por dejar todo aquello que conoces y lanzarte sobre la piscina de lo desconocido que, si tienes suerte, tendrá agua, si no, simplemente errarás, solo errarás.

viernes, 13 de abril de 2012

Only the weak are not lonely

En la habitación, los dos. El se acercó a ella, en silencio, un leve movimiento de la mano y un brusco giro de la cabeza.

-No puedo.
-Mírame a los ojos -murmuró

El viento y el sonido de la calle volvieron a ser los únicos en romper la noche. Un pequeño instante, horas para ambos.

-No sé hacerlo... tengo miedo a no saber compartir.

Sin mirarse, sin contacto, sin deseo...

-Solos.-comenzó- Al fin y al cabo es como vinimos y nos iremos. Sentimientos que reprimimos, caras inertes, lágrimas retenidas ¿Dónde te llevarán? No consideres por un momento que no llorarás y caerás. Sé que olvidarás como viniste y pensarás que nunca te iras. Pero dime ¿Qué te retiene a pensar que mostrarte tal y como eres es una debilidad?

Las manos de ella rodearon su cuello, se acercó y con una fina voz: Sé que en algún momento vendrás a por mi, pero ya será tarde.

viernes, 24 de febrero de 2012

El sentimiento superior

La historia nos ha demostrado la inútil necesidad del ser humano a dominar, la estúpida necesidad a sentirse superior, el imbécil sentimiento de poder y satisfacción al estar incluido en ese grupo superior. América, los imperios coloniales, esclavos, nazismo... incluso la actual sociedad europea respecto al resto del mundo.

¿De verdad es necesario?

Nuestra impotencia y el miedo a compartir y descubrir personas con cualidades que puedan ser mejores que las nuestras nos hace querer dominar todo aquello "salvaje", aquello que podría poner en peligro nuestra supremacía. ¿Acaso tenemos derecho a tachar a alguien de inferior? ¿Acaso tenemos derecho a tachar, al ser vivo más pequeño de este mundo, de inferior?

La sociedad en la que nos han educado nos da la triste opción de sentirnos mejores por hechos materiales, intelectuales o simplemente falsas ideas creadas. ¿Es acaso alguien un lastre para la sociedad por tener una capacidad intelectual menor? De hecho ¿Podemos indicar objetivamente la inferioridad intelectual de una persona corriente?

No debería responder ninguna pregunta, puesto que la respuesta es obvia. Aunque, tristemente, no parece tan obvio el sentimiento contrario que se genera. ¿Alguna vez nos paramos a pensar que los sentimientos y el sentido del dolor, especialmente emocional, no entiende de categorías?




domingo, 29 de enero de 2012

Hero of war

Miles de historias. Personas que han visto demasiado ¿Hasta donde aguanta nuestra mirada? ¿Hasta que punto aguanta nuestra conciencia? A un lado las imágenes del horror por siempre en la mente, al otro lado calles que recuerdan constantemente el reguero de dicho horror. En el medio, los causantes del horror que no verán ni recordarán nada.

Horrores justificados por una bandera. Orgullos asesinos por tres colores y un escudo. La sin razón se adueña de nuestra conciencia, la anula.
En este mundo, donde el lugar de nacimiento puede ser una bendición o un castigo. Es en este mundo donde la ceguera se apodera de nosotros y solo vemos aquello que nos enseñan. Aquí, se arrebatan a diario miles de vidas por la decisión de unos pocos.

No me siento representado por ningún color, el mundo no tiene bandera ni escudo, ni los necesita.